jueves, 6 de noviembre de 2014

Hay que orar

Nuevamente la Iglesia de San Francisco de Asís vuelve a convertirse en templo para el arte. Las obras site-specifics conviven en resonante armonía con el monumento histórico en esta 2° edición de la Bienal de Montevideo.

Al entrar a la iglesia se nota su mejoría respecto a hace  2 años. Esta vez el arte le gana en presencia a los signos de las inclemencias vividas por el siniestrado edificio. Un coro políglota refuerza la predisposición a lo espiritual. Una polifonía compuesta por las voces de 12 artistas leyendo textos en 12 lenguas indígenas de América Latina ambienta sonoramente el recinto.

En la nave se destaca la obra del brasilero Marcelo Moscheta, al igual que la anterior realizada como una intervención al edificio pero con gran diferencia a favor en la resolución visual

Iglesia San Francisco de Asís intervenida por Marcelo Moscheta.

Oriente es el titulo de la obra, aludiendo al territorio de donde las piedras fueron extraídas y al nombre que lleva el país anfitrión, remarcando el hecho de lo especifico de la realización. Cada roca montada sobre un acantilado de parafina, emulando la proximidad al océano, tiene su chapa indicando las coordenadas de su origen.

detalle de la intervención "Oriente", Marcelo Moscheta, Brasil.

En la girola ora la obra Flor de la vida II de la artista costarricense Lucía Madriz ,  hecha con piedras y frijoles, completando la muestra en la Iglesia de San Francisco de Asís. Muestra que produce el efecto ideal del arte, disparar reflexiones que no siguen la sintaxis de ningún lenguaje lógico. En lo personal haciéndome sentir la característica de trascendentalidad espiritual que nos diferencia como especie.

La muestra puede visitarse hasta el 22 de noviembre, de martes a sábados, de 10 a 17hs. en Solis y Cerrito, Ciudad Vieja de Montevideo con entada libre.

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