Alcira y el campo de espigas (Uruguay, 2023) puede definirse por su género como documental, aunque su mayor valor es el acto de justicia que ejecuta.
En la misma línea de fortuna patrimonial que brindó "La intención de colibrí" (Uruguay, 2019) donde el director Sergio de León rescata, casi que resucita, al artista Ulises Beisso. De León con la intención de honrar a un amigo y “maestro” consigue no solo una pieza emocionante y bella, sino colocar a nivel internacional un artista queer uruguayo hasta el momento desconocido. Desde el “mercado europeo del arte” se encargaron de acondicionarla y compartirla con sus compatriotas antes de llevarla de viaje. ¿Ya no está aquí la obra? No, pero antes de “La intención del colibrí” no existía para nosotros, hoy es parte de nuestro patrimonio, y recorre museos de arte contemporáneo latinoamericanos y cotiza en galerías londinenses.
Podríamos considerar a Alcira y el Campo de Espigas y La Intención del Colibrí dentro de un mismo subgénero documental. Podría llamársele documental arqueológico a este subgénero, ya que descubre tesoros ocultos por el tiempo. Aunque la palabra justicia también cabe para definir ambas películas ya que reivindican figuras que por notables en el momento histórico político de la historia han sepultado con ellxs a su obra. La reacción a la acción de estas películas desborda el registro del o de la artista, pone por primera vez su obra en diálogo real con el público, la academia y el mercado.
El trabajo de Agustín Fernández Gabard, director del documental y sobrino del Alcira Soust Scaffo, está impregnado de respeto, de esperanza de saldar esa deuda del mundo con su tía. Sus buenas y honestas intenciones se ven altamente recompensadas por los acontecimientos ocurridos durante el desarrollo del proyecto que culminan en pantalla, logrando una película atrapante, emocionante y con un valor agregado extra. Este extra es un elemento sorpresa que la película contiene, tanto para el público, como se evidencia fue para el autor. Spoilear esta sorpresa sería imperdonable, corona la película y le da una característica original a su estructura.
Sobre cualquier otro aspecto, como el comercial, por ejemplo, se impone el valor patrimonial y el aporte al autoconocimiento como nación. ¿Serán estos dos casos hechos aislados coincidentes, o será producto de un método sistematizado que desapareció de nuestra historia, nuestra cultura y nuestro imaginario lo que no coincidía con el relato “oficial”?

Este VIERNES 20 de MARZO se proyecta Alcira y el campo de espigas en el Complejo Cultural Politeama de la Ciudad de Canelones con entrada gratuita. Apta para todo público.
Luego de la película tendremos la oportunidad de intercambiar con su director Agustín Fernández Gabard. Como recomendación sirve saber que el documental cuenta en su haber con el Premio del Público del Festival de Cinemateca 2023.




