lunes, 15 de julio de 2013

Corriendo desnuda

Si algo concluyo desde el comienzo, es que mi visita a la retrospectiva de Yayoi Kusama en el MALBA fue toda una experiencia. Bien ubicada en mi agenda, dio la bienvenida a una ciudad de Buenos Aires que se prestó al disfrute de todos los sentidos.

Yayoi Kusama , es de origen japones, nacida en 1928,  vivió y trabajo desde 1957 hasta 1973 en Nueva York, año en que regresó a Japón y desde entonces vive allí, encerrada voluntariamente en una institución psiquiátrica.

Colas de cientos de personas esperaban para acceder a la muestra. Una ciudad internacionalmente famosa en los medios de comunicación masivos por su apología a la silicona y el led, acompañaba desde las calles al público con una colorida intervención del paisaje y la fachada del museo. Los lunares o círculos de Kusama son una de sus firmas, se prestan a interpretarse como celdas o pixeles. Coincidencia no casual,  un acercamiento más de esta artista a lo mediático o mediatizado, la cual en la actualidad se vincula con marcas como Louis Vuitton y Lancome. Mediáticos y mercamtilizados, estos bits de Yayoi acompañan colas de público ávido por ver arte contemporáneo, lo que valoriza ya de antemano la muestra a visitar.

Intervención en los alrededores del MALBA,
en ocasión de la retrospectiva de Yayoi Kusama.

Después de superada la primer cola, en la planta baja del museo, envuelta en bullicio, se encuentra una gigante instalación de pinturas recientes en acrílico sobre telas de gran tamaño. La impronta de los lunares y otras geometrías seriadas de la artista se fijan en sus soportes con firmes y matéricas pinceladas.

Acrílicos sobre tela, dimensiones variables, 2009 al 2013, Yayoi Kusama, Japón

La sala siguiente, también dedicada a su obra más reciente en pintura y acompañada de un sugerente y provocador video arte, es la antesala a "The Obliteration Room".  Instalación interactiva, un clásico del arte contemporáneo, que estaba a mi acceso y al de numerosos niños y grandes. muy inquietos de participar. Al pagar la entrada al museo te entregan los lunares autoadhesivos para colocar a criterio sobre la habitación totalmente equipada en impoluto blanco que pone a disposición la artista. Todo lo que contiene la habitación, sin importar procedencia o función, se va cubriendo de lunares, perdiendo sus formas para convertirse en una masa de color.

Participando en "The oblitertion room" ("La habitación del borramiento"), 2000-2013,
Yayoi Kusama, en el Malba.

Por escalera mecánica o por el ascensor uno sube rodeado de lunares rojos a la sección principal de la muestra Obsesión Infinita. Detallar cada obra de esta retrospectiva seria demasiado, ya que la misma es gigantesca. Recorre sesenta años, en variados lenguajes, del trabajo de Kusama. Instalación, video arte, pintura, objetos escultóricos se acompañan de variado material gráfico sobre la artista y su trayectoria. Son dos pisos repletos de arte e intervenidos visualmente para la ocasión.

La muestra del el piso superior comienza con una serie retrospectiva de pinturas en pequeños formatos de diferentes años. Se continúa con una sala donde se encuentran 4 pinturas de mayor tamaño. Los óleos sobre tela de la serie "Red infinita" realizados entorno a 1960 en Nueva York, son trabajados y matéricos, pero el mínimo empleo de recursos visuales y la falta de cromatismo lo vuelven etéreos y livianos.

Detalle de "Redes", 1960, Yayoi Kusama, Japón.

En la sala contigua aguardaban para sorprender nuevamente al espectador una serie de objetos escultóricos. Collage tridimensionales realizados sobre objetos del cotidiano intervenidos con formas orgánicas en tela pintada. Otro de los sellos de estilo de Kusama. Zapatos, maletas, utensilios de cocina, hasta un bote con sus remos son algunos de los objetos elegidos para intervenir con las formas de tela cosida o con fideos, todos ellos monocromáticos, blancos, dorados o plateados. La percepción sobre esta obra en este contexto distaba de la fuerza provocativa que ahora intuyo. Todo en ese momento se apreciaba como belleza pop, lo que no considero un error de lectura de mi parte sino una re-lectura personal debido al contexto expositivo.

Sin título (silla), tela rellena y cosida, madera, yeso y acrílico, 1963.

A continuación otra vez a hacer cola, que más que molestia me seguía fascinando la acumulación de público como a un verdadero pueblerino que soy. En esas esperas, aparte de observar una vasta selección de producción gráfica sobre Yayoi que incluye afiches, catálogos y fotografías entre otros, pude apreciar el registro de un happening donde la artista vestida solo con lunares y un chal de tul corría por Central Park, asediada por público y medios de prensa, en acto de protesta a la guerra de Vietnam que acontecía en ese momento. Al otro lado de la primera de tres largas colas,  podía apreciarse una serie de collages autorreferenciales titulados Autoborramientos, los que aparentaban ser planos o proyectos de obras, que me resultan bromas cómplices entre la artista y el público. No por llamarlos bromas estoy subestimandolos, si me provocaron la sonrisa acompañada de un incremento del respeto ante la sensibilidad de la artista. Haciéndome sentir de parte de Yayoi una necesidad de acercamiento con una sociedad que la contempla y la magnifica como artista y le dificulta ser solo una más.

"Autoborramiento N°2", acuarela, lapicera, pastel y fotocollage sobre papel,
40,4 x 50,4 cm, 1967

La larga fila daba acceso a otra famosa instalación de la artista "Salas de espejos del infinito - Campo de falos (o entretenimiento)". Un espacio infinito poblado de formas orgánicas en rojo y blanco. Apenas me dio el tiempo para contemplarlo e intentar fallidamente fotografiarlo cuando me invitaron a retirarme debido al flujo de publico ávido e impaciente por entrar a contemplar este paisaje de fantasía.

Detalle de "Sala de espejos del infinito - Campo de falos (o entretenimiento),
tela rellena y cosida, panel de madera, espejos, 1965-2013.

Otra cola mediante para ver un video registro de un happening hippie y sesentoso. Una fila más para entrar a un nuevo cuarto de borramiento. En este caso la habitación también totalmente equipada, se iluminaba con luz negra la que hacia fluorecer los lunares de colores que invadían todo. Provocando nuevamente una experiencia perceptiva singular mediante la combinación de sensaciones de proximidad de los objetos cotidianos y la singularidad sobre la acción perceptiva del ojo.

Vista parcial de la instalación "Estoy aquí, pero nada", 2000-2013.

El viaje por los paisajes fantásticos de Kusama se completa con una instalación fechada en 2011: "Sala de espejos del infinito - Plena del brillo de la vida". Moderno, impactante y cautivador. Mezcla de recursos mínimos con tecnologia y exceso. Las evidentes intensiones de causar impacto logran su efecto, disparan sinapsis múltiples y placenteras en el cerebro de quien ingresa a esa galaxia de luces de suave psicodelia.




"Obsesión infinita" es una muestra altamente recomendable, abierta a opiniones de todo tipo. Los detractores de esta artista tan dedicada a masificar públicos deben de reconocer su capacidad y cantidad de trabajo a lo largo de seis décadas dedicadas al arte, e intuyo que encontrarán en tan amplio aspecto creativo algo con que conectarse. Quienes no la conocen no se arrepentirán del contacto con su obra y seguramente la recordarán por mucho tiempo. Y quienes la conocen y no la prejuzgan gozaran a pleno de la propuesta.

"Obsesión infinita", muestra retrospectiva de Yayoi Kusama se exhibe en el Buenos Aires en el MALBA  hasta el 16 de setiembre. Continuando su gira por Latino América por Brasil: en Río, del 12 de octubre hasta el 26 de enero del 2014 en el Centro Cultural Banco do Brasil; en Brasília, del 17 de febrero al 27 de abril de 2014 en el Centro Cultural Banco do Brasil; en San Pablo del 21 de mayo al 27 de julio de 2014 en el Instituto Tomie Ohtake; culminando en Ciudad de México del 25 de setiembre de 2014 al 19 de enero de 2015 en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

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